¿Te gusta criticar? Una señora de muy buena apariencia subió a un autobús, con mirada firme observó si había un asiento libre y encontró un lugar a lado de una mujer humilde, quien claramente se distinguía por su cabello desarreglado. Esta señora buena moza, al tomar asiento, la miró de reojo y exclamó: “Bueno sería que por lo menos se recogiera bien el pelo” A lo que la humilde mujer respondió: “También sería bueno quitarse los ruleros antes de dejar el espejo” ya que ella había notado que a pesar de la buena presencia de esta dama algo colgaba en su cabello. Es muy fácil criticar las decisiones, las apariencias o los gustos de los demás sin percatarnos que al juzgar a los demás nos condenamos a nosotros mismos. Claro que es más fácil ver las equivocaciones de otros que reconocer las nuestras y hacer algo por ellos e incluso solemos tropezar en los mismos errores. En vez de juzgar o criticar, deberíamos involucrarnos y ayudar si alguien está con actitudes autodestructivas ...